04 Oct Qué ver en Hornachos
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Un destino perfecto para desconectar
En el corazón de la provincia de Badajoz, rodeado de sierras y paisajes de dehesa, se encuentra Hornachos, uno de esos pueblos con alma que sorprenden a quienes buscan turismo rural, historia y naturaleza en estado puro y un lugar perfecto para desconectar. Con un pasado marcado por la cultura andalusí y un entorno natural privilegiado, este rincón de la comarca de Tierra de Barros es perfecto para una escapada tranquila y auténtica.
Si estás planeando una visita, aquí tienes todo lo imprescindible que ver en Hornachos. ¿Sabes que dicen de Hornachos que es tres veces paraíso? Sigue leyendo y lo entenderás.
Hornachos se encuentra aproximadamente a cuatro horas de Madrid, una hora de Mérida y a poco más de una hora de Badajoz. La forma más cómoda de llegar es en coche, lo que además permite explorar los paisajes y pueblos cercanos de la zona.
Casa Rural Tita Sacramento
Antes de contarte qué ver en Hornachos te recomendamos el mejor lugar para alojarte en Hornachos: la Casa Rural Tita Sacramento. Está ubicada en pleno centro histórico, con fácil acceso en coche. Dispone de habitaciones muy cómodas, amplias zonas comunes, piscina exterior en verano y barbacoa. Pero sin lugar a dudas lo mejor es el trato insuperable de Olga y su familia, que te hacen sentir como en tu casa y te ayudan en todo lo que necesites.
Lugares imprescindibles
Paraíso patrimonial
El casco histórico y sus calles blancas
Pasear por el centro histórico de Hornachos es descubrir un entramado de calles estrechas, cuestas y casas encaladas que aún conservan la huella de su pasado morisco. De hecho, Hornachos fue uno de los últimos grandes núcleos moriscos de España antes de la expulsión de 1609.
El ambiente tranquilo de Hornachos, los rincones floridos y la arquitectura popular convierten cualquier paseo en una experiencia muy agradable.
Los moriscos de Hornachos: una historia dura, pero bonita
Si hay algo que nos impactó de Hornachos fue su historia morisca. Es dura, pero también tiene una parte bonita, fue de verdad una de las mejores y más emotivas sorpresas del fin de semana. Y una de las razones más de peso para visitar este pueblo extremeño.
El mejor sitio para entenderla es el Centro de Interpretación de la Cultura Morisca, que está en el Pósito, un antiguo almacén de grano de época mudéjar y uno de los edificios más emblemáticos de Hornachos. Allí cuentan cómo vivieron los moriscos, los musulmanes que se quedaron en España y fueron obligados a convertirse al cristianismo, y qué huella dejaron en nuestras costumbres, en la lengua y en el folclore.
La parte triste fue que a los moriscos se les expulsó. Felipe III firmó el decreto en 1609 y en Hornachos se aplicó en 1610. Hornachos era un pueblo de mayoría morisca, y lo que más nos removió es que a los niños menores de 7 años los dejaron en el pueblo, separados de sus familias de por vida.
Y la parte bonita es que quienes se marcharon no desaparecieron. Muchos acabaron en Marruecos, a orillas del río Bu Regreg, entre Rabat y Salé, y allí fundaron una república de corsarios que se conoce como la República de Salé. Se cuenta que los hornacheros se hicieron famosos por sus tácticas de abordaje y que llegaron a poner en jaque a barcos españoles y franceses.
Antes de ir, pregunta horarios en la Oficina de Turismo, la entrada entrada es gratuita.
La Iglesia de la Purísima Concepción
Otro de los lugares imprescindibles es la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción. Este templo destaca por su mezcla de estilos arquitectónicos y por su importancia histórica dentro del municipio.
En su interior pueden encontrarse interesantes elementos artísticos y religiosos, además de una atmósfera serena que invita a detenerse unos minutos.
Cuando la visitamos coincidimos con la celebración de las comuniones que allí se concentran en un único fin de semana. Una ocasión única en la que se reencuentran los vecinos y las familias del pueblo que ahora viven fuera.
Convento franciscano de San Ildefonso
Una de las visitas que más nos gustó fue el convento franciscano de San Ildefonso, que en el pueblo también conocen como convento de San Francisco. Nos lo abrieron después de pasar por la oficina de turismo.
Se levantó en la primera mitad del siglo XVI y tiene mucho que ver con la historia que contábamos antes: se fundó para acompañar la conversión de los moriscos al cristianismo. En la fachada luce el escudo imperial, aunque está muy deteriorada, y delante tiene una plaza pequeña con un crucero y el Pilar de San Francisco.
Por dentro tiene una sola nave con bóveda de cañón y un buen número de retablos y esculturas de entre los siglos XVI y XVIII. Destaca también su portería, de estilo barroco.
El Castillo de Hornachos
Sin duda el gran símbolo del municipio es el Castillo de Hornachos, situado en lo alto de la sierra y visible desde prácticamente cualquier punto del pueblo. Aunque hoy se conservan principalmente restos de murallas y estructuras defensivas, el lugar mantiene una enorme fuerza histórica y ofrece unas vistas espectaculares del paisaje extremeño.
El castillo tiene origen musulmán y fue una fortaleza estratégica durante siglos. Subir hasta él es una de las mejores experiencias en Hornachos, especialmente al atardecer. En sus alrededores puedes disfrutar de su mirador de Astroturismo y observar el increíble cielo estrellado que se ve desde allí.
Nosotros fuimos al mirador celeste al atardecer. El camino está muy bien señalizado y sale de la iglesia de la Purísima Concepción. Solo la subida ya merece mucho la pena. Lo mejor es llegar y ver el cielo lleno de estrellas porque no hay nada de contaminación lumínica.
Fuentes históricas de Hornachos
En Hornachos hay un conjunto de fuentes históricas muy interesante, ligado a su pasado morisco y a los antiguos sistemas de regadío. Las más destacadas son:
– Fuente de los Moros: probablemente la más famosa. Es del siglo XVI y está excavada en una oquedad del terreno. Junto a ella se conserva un antiguo lavadero.
– Fuente de los Cristianos: también de tradición histórica, relacionada con la separación de los espacios de agua entre cristianos y moriscos.
– Pilar de Palomas: uno de los elementos hidráulicos más monumentales de Hornachos. Es de tradición mudéjar, conduce agua mediante acequias y conserva un escudo de Carlos V.
– Pilar de los Cuatro Caños: otra de las fuentes tradicionales que más nos impresionaron del pueblo.
– El desbautizadero: no tuvimos oportunidad de verlo porque está en las afueras, y fue la primera vez que oímos hablar de un lugar así. Los moriscos para integrarse en Hornachos tuvieron que someterse al cristianismo y bautizarse en la iglesia, pero se mantenían fieles a sus creencias en la intimidad. Por eso tenían un lugar donde se «desbautizaban» escondido entre piedras, acudían allí para limpiarse y purificarse. Siempre en la intimidad y clandestinidad para que no les descubrieran.
Paraíso natural
El paraíso del lince ibérico
Los amantes de la naturaleza encontrarán en la Sierra Grande de Hornachos un auténtico paraíso. Este espacio natural forma parte de una zona protegida de enorme valor ecológico y es ideal para hacer senderismo, rutas en bicicleta o simplemente disfrutar del paisaje.
La sierra alberga numerosas especies de aves rapaces, como buitres leonados o águilas, por lo que también es un destino muy apreciado para el avistamiento de fauna.
Otra de las joyas que podrás encontrar en las inmediaciones de Hornachos, es el lince ibérico. En el entorno del río Matachel hay censada una población de 179 ejemplares, una de las concentraciones más extensas de la especie en la Península. Dependiendo de la época del año en la que vayas, puedes observar las distintas fases de su ciclo biológico como el celo de invierno (enero-febrero), los nacimientos en primavera (marzo-abril) y la posterior dispersión juvenil en otoño para conectar poblaciones del valle del Matachel.
Cuando vayas a observarlos debes tener paciencia, llevar unos buenos prismáticos y siempre respetar su hábitat. Para tener más probabilidades de encontrarlos te recomendamos contratar una excursión con un guía profesional que son los que mejor conocen la zona y las características específicas de la especie. Nosotros lo hicimos con Cata con Cati, (que no solo hace catas increíbles de productos típicos de la tierra) y disfrutamos aprendiendo muchísimo tanto del lince ibérico como de las aves que sobrevuelan la zona.
Paraíso gastronómico
Ninguna visita está completa sin probar la cocina local. En Hornachos destacan productos típicos extremeños como el jamón ibérico, las migas, el gazpacho extremeño o los guisos tradicionales. Además, la repostería local conserva recetas de influencia árabe que forman parte de la identidad cultural del municipio.
Hornachos es uno de esos lugares que todavía conservan autenticidad. Historia andalusí, naturaleza salvaje, gastronomía y tranquilidad se unen para ofrecer una experiencia diferente en Extremadura.
Si buscas un destino con encanto, lejos del turismo masivo y lleno de rincones por descubrir, Hornachos merece un hueco en tu próxima escapada.


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