05 Oct Qué ver en Cracovia en Navidad con niños
Contenidos del post
Contenidos del post
Durante nuestro viaje de fin de año 2024 hicimos una ruta por varias ciudades de Europa Central: Berlín, Breslavia y, antes de terminar en Budapest, pasamos unos días en Cracovia.
Y qué gran elección. Cracovia en Navidad es pura magia. Calles iluminadas, mercadillos llenos de vida y ese ambiente acogedor que hace que viajar en familia sea un auténtico placer. Si estás pensando en un destino navideño con niños, esta ciudad polaca es una apuesta segura.
Nosotros llegamos desde Breslavia en FlixBus, una opción cómoda, económica y bastante frecuente. El trayecto nos costó 14,50 € por persona, con asientos reservados, y fue una manera muy fácil de desplazarnos entre ciudades.
Si viajas desde otros puntos de Polonia, como Varsovia o Poznań, puedes hacerlo también en tren (PKP Intercity) o en autobús (FlixBus). Ambos ofrecen trayectos cómodos y asequibles, perfectos para viajar en familia.
En centro histórico de Cracovia es ideal para recorrer a pie. Desde la estación de autobús fuimos andando a nuestro alojamiento, que estaba muy céntrico, y durante los días que pasamos en la ciudad no necesitamos transporte público. Moverse caminando es la mejor forma de descubrir sus calles, plazas y rincones con encanto especialmente en Navidad
La moneda oficial es el zloty polaco (PLN). No llevamos efectivo, porque en la mayoría de los comercios se puede pagar con tarjeta sin problema. Como siempre os recomendamos llevar tarjeta Revolut, que ofrece un cambio de divisa muy favorable y sin comisiones.
El idioma oficial es el polaco, aunque en las zonas turísticas la mayoría de la gente habla inglés, por lo que comunicarse no supone ningún problema.
Siempre, siempre viajamos con seguro, especialmente en invierno y con niños. Es la mejor manera de evitar imprevistos médicos o cancelaciones de última hora.
Nosotros utilizamos IATI, y os dejamos un 5 % de descuento para vuestra reserva: Contrata aquí tu seguro.
Nos alojamos en un apartamento céntrico y acogedor, perfecto para movernos a pie por toda la ciudad y disfrutar del ambiente navideño sin prisas. Os dejamos aquí el enlace: Exclusive Aparthotel Luvbicz 40.
Nada más llegar, fuimos directos a la Plaza Mayor (Rynek Główny), el corazón de Cracovia. En Navidad se convierte en un escenario de cuento, con luces, música y un mercado navideño que es uno de los más bonitos de Europa.
Paseamos en el mercado, la Lonja de los Paños, uno de los edificios más bonitos e importantes de la ciudad. Ahí podrás pasear entre los puestos de madera llenos de joyas de ámbar, adornos hechos a mano y un sinfín de delicias polacas: salchichas, sopas calientes, dulces de mazapán…
Después nos adentramos en el casco antiguo y subimos hasta el Castillo de Wawel, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. La entrada al patio es gratuita, y desde allí hay unas vistas preciosas del río Vístula. Esa tarde aprovechamos para ver el atardecer desde el recinto del Castillo.
Muy cerca se encuentra el Dragón de Wawel (Smok Wawelski), una escultura que escupe fuego cada pocos minutos y que fascina a los más pequeños (y también a los mayores).
Al caer la noche regresamos a la Plaza Mayor para ver la Catedral iluminada y su impresionante árbol de Navidad, considerado uno de los más bonitos del mundo. El ambiente era mágico: música, luces y ese aire festivo que solo se vive en estas fechas.
Para cenar elegimos Morskie Oko, una taberna tradicional con música en directo y un ambiente muy acogedor. La gastronomía polaca es abundante y deliciosa. Si vas, no te pierdas la sopa servida en pan, las costillas, los pierogi (empanadillas cocidas) y los filetes empanados tipo Wiener Schnitzel.
Una cena perfecta para terminar el día con el estómago (y el corazón) bien llenos.
El segundo día hicimos una visita guiada con una guía local, de Krakow Experience, y fue una de las mejores decisiones del viaje. Amable, cercana y con mil anécdotas curiosas, consiguió que nuestros niños disfrutaran cada parada.
Recorrimos las callejuelas de la Old Town, visitamos el campanario del castillo (dicen que tocar el badajo de la campana da suerte) y pasamos por la Universidad Jaguelónica, una de las más antiguas de Europa.
También nos detuvimos en la Torre del Ayuntamiento y en la famosa Cabeza de Eros Bendato, una escultura moderna frente a la plaza que siempre atrae a los niños y que se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad.
Uno de los momentos más especiales fue la visita a la Iglesia de Santa María, una de las más bonitas que recordamos. Cada hora, un trompetista toca una melodía desde la torre, y nuestra guía nos contó la leyenda que hay detrás. A los niños les encantará escucharla. Uno de los momentos más especiales del viaje fue escuchar el trompetista de la Basílica de Santa María, que cada hora toca una breve melodía desde lo alto de la torre.
La historia es muy curiosa: hace siglos, un vigía dio la alarma ante una invasión y fue alcanzado por una flecha antes de terminar la canción. Por eso hoy la melodía se corta de repente, como homenaje a aquel héroe anónimo.
Por la tarde nos acercamos al barrio judío (Kazimierz), una zona llena de vida, cafeterías con encanto y mucho ambiente local. Perfecto para pasear sin prisa y dejarse llevar.
Para despedir el año reservamos mesa en uno de los pocos restaurantes que seguían disponibles: pequeño, tradicional y muy acogedor: Krakowska Koliba. Una taberna típica en la que tuvimos nuestro propio reservado. Una cena bastante sencilla pero en la mejor compañía. Después de cenar, nos unimos a la multitud que se congregaba en la Plaza Mayor para dar la bienvenida al nuevo año.
Hubo fuegos artificiales durante varios minutos, música y un ambiente increíble. Coincidimos con una familia española y brindamos juntos por el 2025. Fue un momento sencillo, pero lleno de emoción: ese tipo de recuerdos que hacen que los viajes en familia sean inolvidables.
A la mañana siguiente madrugamos para continuar nuestro viaje hacia Budapest, la última parada de nuestra ruta. Puedes ver el post aquí: Qué ver en Budapest en tres días.
Pero si algo nos quedó claro es que Cracovia en Navidad es una ciudad mágica: bonita, asequible, fácil de recorrer y perfecta para disfrutarla con niños.
Sus mercadillos, sus luces, su gastronomía y la hospitalidad de su gente hacen que merezca estar en la lista de los mejores destinos navideños de Europa.
Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información
Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.
No Comments